sábado, 9 de mayo de 2015

ORO LIQUIDO


Publicado en: EN DIÁLOGO
MIEL

ORO LÍQUIDO


Ilustración: Lis Anselmi.
Desde tiempos lejanos las sociedades han conocido y utilizado la miel por sus propiedades curativas y nutritivas. En la Biblia, encontramos a Juan el Bautista, que se alimentaba de miel y langostas; en el Corán, también se la menciona; en Valencia, España, hay una cueva que data de la edad de piedra, donde se ve el dibujo de un hombre metiendo su mano en una colmena, y, antes de que se crearan los antibióticos, la miel se utilizaba, durante las guerras, como cataplasma para curar las heridas. Por todas sus propiedades alimenticias y sanadoras, se la ha llamado oro líquido.
Es una sustancia elaborada por las abejas con el néctar que recogen de las flores para alimentar a la colmena y, al hacerlo, cumplen una función fundamental en la naturaleza: las flores necesitan ser polinizadas para asegurar la reproducción de las plantas, las que, con el fin de atraer a las abejas, elaboran néctar, una solución compuesta principalmente por azúcares.
La dieta principal de las abejas se basa en miel y polen, sin embargo, también almacenan residuos líquidos, jugos de vegetales y frutas, y sustancias dulces que secretan algunos insectos. Luego de polinizar las flores, las abejas llevan el néctar al panal y allí agitan sus alas para evaporar el agua, hasta que el porcentaje de humedad sea inferior al 20%; entonces cubren las cavidades con una capa de cera, y así la miel queda guardada como una reserva alimenticia a la que podrán recurrir cuando no haya flores.
Las abejas son sumamente limpias, no se acercan a nada que huela mal, ni en estado de descomposición, ni a la carne, ni a la sangre, solo lo dulce las atrae.
Pese a la gran calidad de la miel, los niños menores de un año no deben tomarla porque sus sistemas digestivos no están totalmente desarrollados, y es posible que sus jugos gástricos no logren destruir los elementos de la miel que podrían favorecer la aparición de las toxinas del botulismo.
El color, el gusto, y el aroma varían según los distintos tipos de miel y, sobre todo, la fuente floral de donde las abejas obtienen el polen y los minerales del suelo de la región. Algunas variedades son: miel de azahares, de romero, de limón, monoflorales, multiflorales, de tomillo, o de lavanda. También está la miel de bosque, rocío de miel o mielato, que es la producida a partir de las secreciones dulces de algunos insectos, como la cochinilla, que sorben savia de pinos, abetos, encinas y otros árboles.
Algunos beneficios de la miel:
-Contiene un alto nivel de proteínas y regula el azúcar en sangre
-Reduce el estrés
-Es diurética y ayuda a combatir la gastritis
Es tonificante, edulcorante y cicatrizante
Fija el calcio y el fósforo
Produce efecto antiinflamatorio
Tiene propiedades antibactericidas y antisépticas
Refuerza el sistema inmunológico
Se compone de minerales, vitaminas, enzimas antioxidantes y aminoácidos
Previene la osteoporosis
Todas estas propiedades se encuentran en la miel natural. Cuando se industrializa, al ser adulterada, pasteurizada, o calentada a más de 60º, pierde su calidad, ya que la pasteurización destruye muchas de las enzimas, los antioxidantes y otras cualidades, por ejemplo, su acción antibiótica; por eso, lo ideal es comprarla a algún productor de confianza, o, al menos, una marca reconocida, que indique de dónde exactamente es esa miel, y que no sea una incierta mezcla de mieles y otras sustancias.
Una abeja vive aproximadamente 65 días y, cuando sale a buscar alimento, puede volar a más de 25 km por hora durante 10 horas por día. En su vida, volará más de 800 km para lograr alrededor de una cucharadita de miel, pero es ese trabajo, sumado al de sus compañeras, garantiza la supervivencia de toda la colmena.
Dos recetas con miel:
Berenjenas con miel
1 berenjena grande o 2 medianas
1 pocillo de miel
Harina
Sal
Aceite de oliva
Cortar las berenjenas en rodajas de aproximadamente ½ cm, rebozarlas en una pasta de agua y harina. Fritarlas en aceite bien caliente y colocarlas sobre papel absorbente. Al servirlas rociarlas con miel.
Cebollas glaseadas a la miel
5 cebollas medianas
1 pocillo de miel
2 cucharadas de manteca
Pelas y cortar las cebollas por la mitad, en sentido horizontal. Ponerlas boca arriba en una fuente para hornear previamente enmantecada. Echarle sal y pimienta y un poquito de manteca y una cucharadita de miel. Hornear aproximadamente 45 minutos.

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