viernes, 22 de mayo de 2015

Lugares de devoción


Publicado en: EN DIÁLOGO
PIEDADES POPULARES

LUGARES DE DEVOCIÓN

Altarcitos / Lis Anselmi.
Estas capillitas de cemento o madera, llamadas también “altarcitos”, o “animitas”, como se las conoce en la región andina y, sobre todo, en Chile, son lugares de devoción que suelen ubicarse a los costados de las rutas, en caminos montañosos, grutas, bajo puentes, calles poco transitadas y también en algunos cementerios.
Están dedicados, casi siempre, a personas que tienen una muerte trágica, lo que causa un gran dolor en aquellos que las conocían, seguían, y, así, de boca en boca, se van transformando en mitos, en “santitos milagrosos”, a quienes se les dedica un altarcito adonde los devotos van para pedir o agradecer favores.
Estos altares, a medida que pasa el tiempo, acumulan objetos como flores, velas, rosarios, o, en el caso de la Difunta Correa, botellas de agua, por eso, adquieren un aspecto kitsch inconfundible.
Estas devociones populares no deben confundirse con los ritos umbanda, ni de magia negra, ni con los cultos a san la muerte, contrarios al cristianismo, y que atraen, por lo general, a personas violentas, sicarios y traficantes; a veces, algunos practicantes de estos ritos no admitidos por la Iglesia se aprovechan de estas capillitas para llevar a cabo sus rituales, pero estas no fueron creadas para ese fin, y los verdaderos seguidores de las veneraciones populares tampoco permiten esas prácticas.
Algunos de los fallecido a los que se les han dedicados altarcitos son el Gauchito Gil, Pancho Sierra, Lázaro Blanco, Juan Soldado, la Ramonita, la Telesita, la cantante Gilda y la Difunta Correa. Si bien los que más conocemos son los latinoamericanos, este fenómeno se manifiesta también en Europa. Muchos de estos santos no oficiales, fueron una especie de Robin Hood, ya que robaban a los ricos para repartir entre los pobres, o al menos así lo cuentan sus leyendas. También existen muchos altarcitos en honor a la Virgen.
Aunque la Iglesia no los reconoce como santos, las personas que les profesan devoción son, en su gran mayoría, cristianas, católicas y no encuentran ninguna contradicción en salir de la parroquia luego de la misa y pasar por la capillita dedicada a su devoción. Como en los primeros tiempos del cristianismo, cuando los santos eran aclamados por el pueblo, estas devociones populares no dependen de la decisión de la Iglesia.
A diferencia de los santos canonizados, de comportamiento honorable, intachable y que, por lo general, en vida han sido miembros de la Iglesia, como sacerdotes, religiosas, obispos o papas, los “santitos” populares son imperfectos, cuestionables, y tal vez en eso resida su atracción, son como cualquiera de nosotros, están en el mismo nivel que sus fieles y no van a hacer sentir culpable a nadie por no ser todo lo virtuoso que deberían. Si preguntamos a sus seguidores el porqué de esa devoción, muchos nos responderán “porque le pedí una gracia, y me cumplió”, y no necesitan nada más para probar que realmente el santito intercedió ante Dios.
Dentro de la Iglesia, hay quienes se oponen totalmente a la piedad popular, mientras otros la respetan, e incluso, como dijo monseñor Ricardo Faifer con relación a las peregrinaciones a un santuario dedicado al Gauchito Gil, “la Cruz Gil es un lugar y un acontecimiento donde miles de bautizados van a rezar”, y muchos sacerdotes consideran que estas devociones acercan al pueblo a Dios y no lo alejan de la Iglesia oficial.
Aceptadas o no, estas devociones no oficiales, con sus pintorescas capillitas, forman parte de la religiosidad popular, de la cultura y el folclore de los pueblos.

sábado, 9 de mayo de 2015

ORO LIQUIDO


Publicado en: EN DIÁLOGO
MIEL

ORO LÍQUIDO


Ilustración: Lis Anselmi.
Desde tiempos lejanos las sociedades han conocido y utilizado la miel por sus propiedades curativas y nutritivas. En la Biblia, encontramos a Juan el Bautista, que se alimentaba de miel y langostas; en el Corán, también se la menciona; en Valencia, España, hay una cueva que data de la edad de piedra, donde se ve el dibujo de un hombre metiendo su mano en una colmena, y, antes de que se crearan los antibióticos, la miel se utilizaba, durante las guerras, como cataplasma para curar las heridas. Por todas sus propiedades alimenticias y sanadoras, se la ha llamado oro líquido.
Es una sustancia elaborada por las abejas con el néctar que recogen de las flores para alimentar a la colmena y, al hacerlo, cumplen una función fundamental en la naturaleza: las flores necesitan ser polinizadas para asegurar la reproducción de las plantas, las que, con el fin de atraer a las abejas, elaboran néctar, una solución compuesta principalmente por azúcares.
La dieta principal de las abejas se basa en miel y polen, sin embargo, también almacenan residuos líquidos, jugos de vegetales y frutas, y sustancias dulces que secretan algunos insectos. Luego de polinizar las flores, las abejas llevan el néctar al panal y allí agitan sus alas para evaporar el agua, hasta que el porcentaje de humedad sea inferior al 20%; entonces cubren las cavidades con una capa de cera, y así la miel queda guardada como una reserva alimenticia a la que podrán recurrir cuando no haya flores.
Las abejas son sumamente limpias, no se acercan a nada que huela mal, ni en estado de descomposición, ni a la carne, ni a la sangre, solo lo dulce las atrae.
Pese a la gran calidad de la miel, los niños menores de un año no deben tomarla porque sus sistemas digestivos no están totalmente desarrollados, y es posible que sus jugos gástricos no logren destruir los elementos de la miel que podrían favorecer la aparición de las toxinas del botulismo.
El color, el gusto, y el aroma varían según los distintos tipos de miel y, sobre todo, la fuente floral de donde las abejas obtienen el polen y los minerales del suelo de la región. Algunas variedades son: miel de azahares, de romero, de limón, monoflorales, multiflorales, de tomillo, o de lavanda. También está la miel de bosque, rocío de miel o mielato, que es la producida a partir de las secreciones dulces de algunos insectos, como la cochinilla, que sorben savia de pinos, abetos, encinas y otros árboles.
Algunos beneficios de la miel:
-Contiene un alto nivel de proteínas y regula el azúcar en sangre
-Reduce el estrés
-Es diurética y ayuda a combatir la gastritis
Es tonificante, edulcorante y cicatrizante
Fija el calcio y el fósforo
Produce efecto antiinflamatorio
Tiene propiedades antibactericidas y antisépticas
Refuerza el sistema inmunológico
Se compone de minerales, vitaminas, enzimas antioxidantes y aminoácidos
Previene la osteoporosis
Todas estas propiedades se encuentran en la miel natural. Cuando se industrializa, al ser adulterada, pasteurizada, o calentada a más de 60º, pierde su calidad, ya que la pasteurización destruye muchas de las enzimas, los antioxidantes y otras cualidades, por ejemplo, su acción antibiótica; por eso, lo ideal es comprarla a algún productor de confianza, o, al menos, una marca reconocida, que indique de dónde exactamente es esa miel, y que no sea una incierta mezcla de mieles y otras sustancias.
Una abeja vive aproximadamente 65 días y, cuando sale a buscar alimento, puede volar a más de 25 km por hora durante 10 horas por día. En su vida, volará más de 800 km para lograr alrededor de una cucharadita de miel, pero es ese trabajo, sumado al de sus compañeras, garantiza la supervivencia de toda la colmena.
Dos recetas con miel:
Berenjenas con miel
1 berenjena grande o 2 medianas
1 pocillo de miel
Harina
Sal
Aceite de oliva
Cortar las berenjenas en rodajas de aproximadamente ½ cm, rebozarlas en una pasta de agua y harina. Fritarlas en aceite bien caliente y colocarlas sobre papel absorbente. Al servirlas rociarlas con miel.
Cebollas glaseadas a la miel
5 cebollas medianas
1 pocillo de miel
2 cucharadas de manteca
Pelas y cortar las cebollas por la mitad, en sentido horizontal. Ponerlas boca arriba en una fuente para hornear previamente enmantecada. Echarle sal y pimienta y un poquito de manteca y una cucharadita de miel. Hornear aproximadamente 45 minutos.

Santos descanonizados, mito o realidad?

Ediciones

Publicado en: EN DIÁLOGO
SANTOS DESCANONIZADOS

MITO O REALIDAD

Hace ya bastante tiempo, vienen circulando artículos que hablan de los santos descanonizados, pero ¿es esto real? ¿Es posible descanonizar un santo?
En verdad, esto de “descanonizar” santos nos suena raro y nos sorprende, aún más, saber que entre estos santos están san Cristóbal, santa Bárbara, san Expedito, santa Úrsula y santa Catalina de Alejandría.
Todo comenzó con la reforma litúrgica de los años sesenta, período del Concilio Vaticano II, cuando se quitaron del calendario litúrgico oficial –la lista de santos reconocidos por la Iglesia– varios santos con sus celebraciones. Esto se hizo porque, en muchos casos, era imposible probar la veracidad histórica de estos santos, de los que se conocía apenas su leyenda, sin una identidad comprobable, o sea, no había pruebas suficientes para considerarlos santos. Son muchas las leyendas que cuentan sobre santos voladores, que hablan con Dios cara a cara, que transforman lo que tocan, que tienen visiones dudosas y realizan hazañas fabulosas, dignas de superhéroes; todo esto fue incomodando, cada vez más, a una Iglesia que buscaba hacerse respetar por la verdad y la seriedad de su doctrina, buscando lo histórico y alejándose de lo mágico, y muchos de los santos que se quitaron del calendario parecían pertenecer más a las devociones populares que a la Iglesia oficial.
Hay que recordar que, en los inicios del cristianismo, no había un método formal para proclamar santos, no existía el proceso de canonización que hoy conocemos, y los santos eran elegidos por cada parroquia o monasterio, algunos resultaban muy populares dentro de una diócesis o región, pero, para el resto del mundo, totalmente desconocidos.
Aunque, para algunos, el hecho de haber sido retirados del calendario litúrgico implica que el santo en cuestión ya no puede recibir culto formal y no puede ocupar un lugar en los altares, para la mayoría, el no formar parte del calendario litúrgico no significa que el santo dejó de serlo, y, de ninguna manera, la Iglesia prohíbe su culto.
De cualquier manera, esta supuesta descanonización de santos no ha hecho más que confirmar que la fe, pese a quien le pese, puede más que la historia.