miércoles, 1 de abril de 2015

ROL » Portada del Nº 700 - Miércoles 01 de Abril de 2015
Publicado en: EN DIÁLOGO
ICONO DE LA CULTURA RUSA

MAMUSHKAS

Las Matrioskas o Mamushkas son más que simples suvenires para turistas, son arte y cultura, y, si sabemos mirarlas, constituyen la representación de la vida misma.
Las muñecas rusas, llamadas “Matrioskas”, “Mamushkas” o “Babushkas”, nacieron hacia 1890, cuando llegó a Rusia una muestra de arte japonés. Entre los objetos expuestos, se encontraba una representación de la deidad Fukurokujo, una figura hueca que contenía otras figuras de dioses (posiblemente, los siete dioses de la fortuna), una más pequeña que la otra, y una dentro de la otra.
Esta figura sirvió de inspiración para las Matrioskas, estas muñecas de madera hueca que guardan una más pequeña, que alberga a otra, y así hasta llegar a la menor, compacta. Las Matrioskas están pintadas con colores vivos que simbolizan una vestimenta típica de las aldeanas rusas, el “sarafán”. Vasili Zuezdochkis es el primer artesano que las torneó en madera de tilo, y Serguei Maliutin, el primero que las pintó. El estilo de las muñecas varía dependiendo de la provincia rusa donde se las fabrique. Las más típicas se confeccionan totalmente a mano, lo que garantiza que no haya dos iguales.
Con el tiempo, las muñecas rusas fueron ganando popularidad y ya son conocidas en todo el mundo como un ícono de la cultura rusa. Incluso, en algunos lugares, se han hecho figuras masculinas, de políticos, o de familias enteras.
Se las considera símbolo de la maternidad y la fertilidad, aunque también representa la interioridad de las personas, las diversas capas que nos conforman, así como las distintas edades, desde la muñeca más pequeñita, nuestro niño, hasta la mayor, la adultez o la vejez, según se interprete.
Abrirlas, tomar las muñequitas, colocar una junto a las otras y observarlas en sus parecidos y sus diferencias, como contemplándonos a nosotros mismos, quiénes somos, quiénes fuimos, tratando de identificar cada etapa de nuestras vidas con cada muñeca, dónde estamos y hacia adónde vamos... El ayer, el hoy y el mañana, en la alegre y cálida figura de una aldeana rusa.

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