jueves, 26 de marzo de 2015

Publicado en: EN DIÁLOGO
XIII ENCUENTRO DE ICONOGRAFÍA

ICONO DE LA NATIVIDAD

El sábado 10 de enero, en el marco del XIII Encuentro de Iconografía Argentina, se llevó a cabo la charla “El ícono de la natividad de nuestro Señor Jesucristo”, en el Museo de Arte Popular José Hernández. La charla estuvo a cargo del diácono Jorge Arizio, quien fue presentado por la directora del museo, Felicitas Luna. Se tomó como base para la charla el ícono de la Natividad del iconógrafo ruso Andrei Rublej. Se repartieron imágenes de su obra para que el público asistente pudiera acompañar la charla. A continuación compartimos un extracto:
… contemplando este ícono, llegamos a comprender aquella verdad que tantos profetas y reyes anhelaron ver y no vieron, el Creador, al hacerse hombre como uno de nosotros, vino a su Creación para glorificar nuestra naturaleza humana caída por el pecado y hacernos partícipes de su naturaleza divina…
… el ícono puede parecer a primera vista sobrecargado de detalles superfluos y hasta ingenuos. Sin embargo, a medida que se penetra en su sentido espiritual, va descubriéndose cómo, dentro de esa sencillez, se nos lleva hasta la profundidad de aquel acontecimiento tan suspirado por los patriarcas, predicho por los profetas y que anhelaron ver los justos de Israel. Todo lo creado tiene aquí su participación desde las naturalezas angélicas hasta los animales, todo está en su puesto para cantar el drama del universo…


… tres montañas que se cruzan entre sí, formando una estructura que domina toda la escena, que expresa simbólicamente el misterio de la Santa Trinidad, un solo Dios en tres Personas. Ella es la que ha participado directamente en la salvación y es ella la verdad en que se apoya nuestra fe…
… fuera de la gruta está representada la Madre de Dios tendida y revestida con la púrpura real. Como lo profetizó el profeta David, o como lo canta el gradual de la liturgia de medianoche...
… lleva tres estrellas frente y una en cada hombro porque permanece virgen antes, durante y después del parto. Como dice san Juan Damasceno en su homilía, siempre virgen de espíritu, de alma y de cuerpo. La virginidad no es solo corporal, griegos y rusos llaman a la virginidad “unidad de la sabiduría”, es decir, pureza, unidad del ser humano interior. Se puede ser virgen corporalmente y ser muy impuro espiritualmente o psíquicamente. La virginidad es una pureza en que nada se desgarra, en que nuestro corazón es “uno”, y, al mismo tiempo, no hay en esta unidad ninguna satisfacción de sí mismo, ella es una disponibilidad. Entre la Madre de Dios y la gruta puede verse al niño puesto en el pesebre. Tiene forma de sepulcro y el niño está ataviado al estilo de un muerto...
… el Cordero de Belén es ya el Cordero eucarístico. Antes en el desierto el pan del cielo, el maná, alimentaba al pueblo hebreo. Hoy, en lo más profundo del desierto del infierno, se ofrece el pan de vida...
… José aparece sentado y meditabundo, la cabeza en la mano, el codo sobre la rodilla. Personifica todo el drama humano, es el hombre ante el misterio. José no conoció suficientemente a María, como tampoco el significado del misterio, pero medita y reza. Delante de él, está de pie un viejo con un bastón, puesto de perfil, detalle que lo identifica como el tentador. José, en estos acontecimientos tan misteriosos, atraviesa el tormento de la tentación, como cualquier hombre, y, en lugar de dudar, penetra siempre más en la fe
Luego de la charla se compartió un ágape en el patio del museo.
El XIII Encuentro de Iconografía Argentina podrá visitarse hasta el domingo 18 de enero.
Jorge Arizio es diácono de la Parroquia Ortodoxa San Martín de Tours, de la Iglesia Ortodoxa de Ucrania, Eparquía de América del Sur, e iconógrafo bendecido por el arzobispo Jeremías. Realizó estudios de dibujo, pintura y grabado con el artista plástico Hugo Balmaceda y cerámica indígena con la artista plástica Ernestina Arizio. Sus primeros pasos en el arte sagrado del ícono los efectuó con Mariel Pincemín y luego con Rosario D’Ornelas, María Cecilia Mascarenhas de Boschkowitsch y con Lise Serriere, iconógrafa del Taller San Juan Damasceno de Francia.

Recibió formación teológica, en el Instituto de Teología y Arte Sagrado San Ireneo de Lyon, del Padre Jacques Goettman, el obispo Germain de Saint Denis y el testimonio importantísimo del legado de monseñor Jean de Saint Denis. Estudia el arte religioso y sagrado de Occidente, en especial, el arte románico. Brinda numerosas charlas en distintos ámbitos sobre la teología y la simbología del arte sagrado del ícono. Entre el 2005 y el 2010, expuso sus íconos en diferentes muestras: Arte Sacro en Adrogué, Parroquia Ortodoxa San Martín de Tours y en el Museo de Arte Popular José Hernandez. Desde 1995 se veneran sus íconos en la Parroquia Ortodoxa San Martín de Tours en Buenos Aires (Argentina), en el obispado de la Iglesia Ortodoxa de Ucrania en Curitiba (Brasil) y en altares domésticos de numerosos fieles de la Argentina y del exterior.

Desde el 2007 dirige el Taller de Íconos Jean de Saint Denis, que intenta hacer descubrir todo el valor de un arte sagrado íntimamente ligado a la liturgia y a la espiritualidad ortodoxa.
http://www.tallerdeiconos.com.ar/

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