martes, 12 de febrero de 2013

Ultima entrevista al P. Hernán Pérez Etchepare - Parte 2


En diálogo
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Obsesiones y Compulsiones - Parte 2
Autor: Lis Anselmi 
www.elangelenelarbol.blogspot.com
lisanselmi@yahoo.com.ar



Hernán Pérez Etchepare, Obsesiones y Compulsiones parte 2 - ROL.La obsesión y la compulsión terminan devorando, rompiendo la convivencia, los pensamientos deben posibilitar el encuentro con el otro. Tenemos que ir desactivando aquellas compulsiones, las ideas negativas, las ideas fijas, compulsivas, obsesivas. Antes de actuar hay que razonar un poco más. Antes de combatir algo hay que saber que uno va a sentir un poco de angustia, es normal. Cuando uno compra de manera compulsiva, haciendo chicle la tarjeta de crédito como si no tuviera fin, se va llenando, logra esa saciedad que alcanza el que come compulsivamente, esa saciedad del drogadicto, que se siente pleno momentáneamente.
La responsabilidad frente a la vida es a veces tremenda, pero lo tremendo no tiene que ser negativo, no me debe aplastar. Es como cuando viene el mar embravecido, no es que las olas me estén ahogando, soy yo que tengo que barrenar, remontar las olas, encontrar la salida de mí, la valentía.

Saúl no es valiente. Se queda en “Dios, perdoname”, pero es a todo el pueblo al que tiene que pedir perdón. Saúl vuelve a dañar al pueblo, no quiere salir de la compulsión; al compulsivo le pasa lo mismo que a Saúl, niega hasta lo más evidente, la capacidad de negación del compulsivo es inmensa. Samuel le dice “vos no vas a ser más rey, no podés estar al frente de la gente si querés dejar a todos contentos y felices; no es así, todos tenemos que pactar y  trabajar juntos, no les vas a dar siempre los favores y la dádiva”.
Se querían quedar con los carneros, con todo, pero con qué se quedaron, con los ídolos, con todos los bienes y se olvidaron de que estaban en la tierra para hacer un proyecto, que tenían que construir una nación y no aferrarse a las cosas, sino al proyecto de Dios sobre nosotros, que es que seamos personas libres, no con compulsiones, la compulsión nos esclaviza,
Hoy sabemos cuál es el problema, sabemos que también hay una parte endógena, que es importante trabajar unidos la química cerebral, una vez que la serotonina está compensada, o el elemento  disfuncional. Uno debe ir construyendo, compartiendo y edificando una vida. La vida ¿desde dónde se mira y se edifica? Desde el bien, desde lo que nos hace bien a todos. El bien vale por sí mismo, nos dice aquí la lectura. Dios no necesita ni sacrificios, ni holocaustos, ni que vayan a misa, Dios quiere que ustedes sean felices y compartan y vivan una vida con sentido, que hagan una familia con amor.
Saúl mantiene una obsesión, como ha perdido la realeza, va a matar a David, porque Samuel consagra a otro rey, y Saúl persigue a David  por cielo y tierra. Entonces, David, que era un gran guerrero, se refugia con los enemigos de Israel, obviamente, “los enemigos de mis enemigos son mis amigos”, dice un viejo proverbio. Estos enemigos están matando a los otros enemigos del pueblo de Israel. David sufre porque se pasa a un bando contrario, porque deja a su familia; y así va aprendiendo que gobernar no son solamente lindas palabras, que gobernar no es hacer pactos demagógicos, sino que para gobernar se necesita un corazón enorme. Él también se manda muchísimas pifias, también le falla muchísimo a Dios, pero, sobre todo, se trata de cuestiones de debilidades y no de un proyecto de persona como nación. Como gobernante, fue el más brillante que tuvo Israel, pese a que hizo pactos, se casó con más de trescientas mujeres.
David debe huir, Saúl, de manera enfermiza, lo persigue, su único leitmotiv es matar a David porque le hace sombra; una idea fija, obsesiva, lo vuelve compulsivo, y sale a correrlo por todo Israel.
David se escapa, se esconde, pero tiene ese corazón enorme y esa sabiduría de los grandes, de las personas que quieren superarse a sí mismas, que quieren todos los días caminar un pasito más y emprender la senda del arrepentimiento, que dicen bueno, si me equivoqué puedo volver a empezar, volver a construir, y ya no va a ser lo mismo, no va a ser la situación anterior.
El obsesivo a veces busca la seguridad de lo que ya pasó; sin embargo, la vida cambia, continúa, sigue adelante. Lo que sí puede quedar igual es la alegría, la esperanza, los valores, el amor, que son eternos; pero la situación en sí cambia, no podemos guardar todo en una cajita de cristal, no existe eso.
Las ideas negativas se destraban compartiendo, enfrentando el miedo, la idea fija. ¿Cuándo se desvanece una pompa de jabón? Cuando se toca, y esas ideas negativas, obsesivas o muy repetitivas hay que tocarlas, trabajarlas desde todo punto de vista. Si veo que me hacen daño, que no me ayudan a compartir, las elaboraré con el psicólogo y moviendo mi espiritualidad, moviendo ese compromiso que mantengo con la vida, y el compromiso que asumí con mi familia, con la sociedad… Estamos  todos conectados, nuestro ser social no es independiente de nuestro ser individual, pero nos miramos tanto el ombligo que terminamos creyendo que nuestro ser es nada más que la persona que vemos en el espejo, y no nos personalizamos con un espejo, nos personalizamos con los otros; por eso, la vida la hacemos con los otros.
Saúl persigue a David desenfrenadamente, y cuando Saúl entra en una cueva para ir al baño, David lo tiene ahí nomás para matarlo pero no lo mata; él sabe que si lo hace se convertirá en lo mismo que Saúl, en su perseguidor. La espiritualidad nos libera, porque la angustia se transmite, y para desactivarla no hay que volver a ser parte de lo mismo.
Cuando Saúl advierte que David pudo haberlo matado y no lo hizo, reconoce que David es mejor que él. Uno piensa que se arrepintió, pero no, no basta con dar el primer paso, hay que recorrer todo el camino, uno vive una vida social, pero también psicológica y  espiritual. Para poder cambiar de actitud realmente, Saúl tendría que haber cambiado todas las dimensiones, tendría que haber cambiado su trato con la sociedad, no estar siempre pendiente del qué dirán ni de conquistar a las masas a través de lo que hoy podríamos llamar el clientelismo, y quedar atrapado en los no proyectos, en el no tener nada claro, en el estar permanentemente en la vida desorganizada; hay que cambiar ese estilo de vida que no nos lleva a nada y empezar una vida en serio, a trabajar todas las dimensiones y  encontrar un sentido más profundo de unión con todo lo que nos rodea.

Es importante no quedarnos atrapados en esta situación, como le pasó al rey Saúl, con su idea compulsiva de matar a todos los que le hacían sombra: “como ya perdí el reinado, tengo que perseguir a todos los futuros candidatos, tengo que dividir para reinar”; él veía conspiraciones por todos lados, porque así es la obsesión. También existen otro tipo de obsesiones, como la bulimia y la anorexia; hay gente que se obsesiona con el sexo, otros con limpiar. El obsesivo termina arruinando su vida y las relaciones con los demás.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Digo lo mismo que exprese en la
Parte 1, gracias Lis y admiro tu
fuerza y coraje.!

ETEL