viernes, 21 de noviembre de 2008

EL MENDIGO

Hoy te vi y me vi a mí mismo
en traje de necesidad. Estaba sucio
y descalzo y mi ropa era una calamidad.
Hoy te vi pidiendo una moneda
y era yo el que pedía detrás,
y era tal, la vergüenza que sentía
que apenas estiraba la mano y casi no podía hablar.
Unos observaban con espanto mi triste realidad,
otros torcían el rostro para no tener que mirar.
Unos indiferentes les daba todo igual,
otros me decían “vago” ponte a trabajar.
Nadie quiere saber de mis penas,
ni de mi duro caminar,
ni por qué me encuentro aquí en medio de tanto mal.
Yo quise ser como todos:
ser un buen padre y trabajar,
pero el mundo no me ha dado una razón para amar.
No tengo espacio en esta historia
me negaron la identidad,
la realidad me hizo sumiso para enfrentar la adversidad.
Me hipotecaron el futuro en medio del basural
y sólo recojo los despojos que nadie quiere usar.
La droga aplaca mi angustia
de no saber a donde voy,
de no tener una alegría para compartir lo que soy.
¿Quién ama a este quebranto que la sociedad marginó?
¿Quién ayuda a los necesitados si nadie tiene compasión?...
Hoy te vi en mi ausencia y en mi carencia de humanidad,
siempre que haya un mendigo
es por falta de solidaridad.

P. Hernán Pérez Etchepare, SSP

QUIERO PARECERME A PABLO

Pablo decía:
“Yo sé vivir tanto en las privaciones como en la abundancia”: Fil. 4.12-14. 19-20

Escúchame Dios: Cuando viva en la abundancia,
ayúdame a compartirla con mis hermanos carenciados.
Que no me crea dueña del mundo y tome conciencia
de que esto no siempre será duradero.
Que la vida, son momentos, momentos de felicidad o de tristeza.
Momentos de abundancia y otros de privaciones.
Que cuando estas últimas lleguen, sepa aceptarlas
y aprender a recibir con humildad,
lo que otros puedan proveerme y adecuarme Padre,
como San Pablo a aceptar con docilidad
lo que tu dispongas para mi.
AMÉN. Elsa Lorences de Llaneza
elsalorences@yahoo.com.ar