miércoles, 13 de marzo de 2013

Francisco I, Obispo de Roma, Papa del mundo



El cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio se convirtió hoy en el papa Francisco I, el primer latinoamericano y jesuita en ocupar la Cátedra de Pedro.
Fue elegido en la quinta votación del cónclave que buscaba al sucesor de Benedicto XVI. Los cardenales ¨me vinieron a buscar al fin del mundo¨, dijo en italiano en su primera aparición desde el balcón de la basílica de San Pedro.
El flamante pontífice pidió rezar por el papa emérito Benedicto XVI: “Oremos para que el Señor lo bendiga y para que la Virgen María lo proteja¨. Francisco I pidió también a la multitud “recen por mí”.
"Oremos los unos por los otros y todos por el mundo, para que haya una gran fraternidad", exhortó.




Ana Laura Conde
Prensa y Comunicación SAN PABLO
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martes, 12 de febrero de 2013

Ultima entrevista al P. Hernán Pérez Etchepare - Parte 2

En diálogo
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Obsesiones y Compulsiones - Parte 2
Autor: Lis Anselmi 
www.elangelenelarbol.blogspot.com
lisanselmi@yahoo.com.ar


Hernán Pérez Etchepare, Obsesiones y Compulsiones parte 2 - ROL.La obsesión y la compulsión terminan devorando, rompiendo la convivencia, los pensamientos deben posibilitar el encuentro con el otro. Tenemos que ir desactivando aquellas compulsiones, las ideas negativas, las ideas fijas, compulsivas, obsesivas. Antes de actuar hay que razonar un poco más. Antes de combatir algo hay que saber que uno va a sentir un poco de angustia, es normal. Cuando uno compra de manera compulsiva, haciendo chicle la tarjeta de crédito como si no tuviera fin, se va llenando, logra esa saciedad que alcanza el que come compulsivamente, esa saciedad del drogadicto, que se siente pleno momentáneamente.
 
La responsabilidad frente a la vida es a veces tremenda, pero lo tremendo no tiene que ser negativo, no me debe aplastar. Es como cuando viene el mar embravecido, no es que las olas me estén ahogando, soy yo que tengo que barrenar, remontar las olas, encontrar la salida de mí, la valentía.
 
Saúl no es valiente. Se queda en “Dios, perdoname”, pero es a todo el pueblo al que tiene que pedir perdón. Saúl vuelve a dañar al pueblo, no quiere salir de la compulsión; al compulsivo le pasa lo mismo que a Saúl, niega hasta lo más evidente, la capacidad de negación del compulsivo es inmensa. Samuel le dice “vos no vas a ser más rey, no podés estar al frente de la gente si querés dejar a todos contentos y felices; no es así, todos tenemos que pactar y  trabajar juntos, no les vas a dar siempre los favores y la dádiva”.
 
Se querían quedar con los carneros, con todo, pero con qué se quedaron, con los ídolos, con todos los bienes y se olvidaron de que estaban en la tierra para hacer un proyecto, que tenían que construir una nación y no aferrarse a las cosas, sino al proyecto de Dios sobre nosotros, que es que seamos personas libres, no con compulsiones, la compulsión nos esclaviza,
 
Hoy sabemos cuál es el problema, sabemos que también hay una parte endógena, que es importante trabajar unidos la química cerebral, una vez que la serotonina está compensada, o el elemento  disfuncional. Uno debe ir construyendo, compartiendo y edificando una vida. La vida ¿desde dónde se mira y se edifica? Desde el bien, desde lo que nos hace bien a todos. El bien vale por sí mismo, nos dice aquí la lectura. Dios no necesita ni sacrificios, ni holocaustos, ni que vayan a misa, Dios quiere que ustedes sean felices y compartan y vivan una vida con sentido, que hagan una familia con amor.
 
Saúl mantiene una obsesión, como ha perdido la realeza, va a matar a David, porque Samuel consagra a otro rey, y Saúl persigue a David  por cielo y tierra. Entonces, David, que era un gran guerrero, se refugia con los enemigos de Israel, obviamente, “los enemigos de mis enemigos son mis amigos”, dice un viejo proverbio. Estos enemigos están matando a los otros enemigos del pueblo de Israel. David sufre porque se pasa a un bando contrario, porque deja a su familia; y así va aprendiendo que gobernar no son solamente lindas palabras, que gobernar no es hacer pactos demagógicos, sino que para gobernar se necesita un corazón enorme. Él también se manda muchísimas pifias, también le falla muchísimo a Dios, pero, sobre todo, se trata de cuestiones de debilidades y no de un proyecto de persona como nación. Como gobernante, fue el más brillante que tuvo Israel, pese a que hizo pactos, se casó con más de trescientas mujeres.
 
David debe huir, Saúl, de manera enfermiza, lo persigue, su único leitmotiv es matar a David porque le hace sombra; una idea fija, obsesiva, lo vuelve compulsivo, y sale a correrlo por todo Israel.
 
David se escapa, se esconde, pero tiene ese corazón enorme y esa sabiduría de los grandes, de las personas que quieren superarse a sí mismas, que quieren todos los días caminar un pasito más y emprender la senda del arrepentimiento, que dicen bueno, si me equivoqué puedo volver a empezar, volver a construir, y ya no va a ser lo mismo, no va a ser la situación anterior.
 
El obsesivo a veces busca la seguridad de lo que ya pasó; sin embargo, la vida cambia, continúa, sigue adelante. Lo que sí puede quedar igual es la alegría, la esperanza, los valores, el amor, que son eternos; pero la situación en sí cambia, no podemos guardar todo en una cajita de cristal, no existe eso.
 
Las ideas negativas se destraban compartiendo, enfrentando el miedo, la idea fija. ¿Cuándo se desvanece una pompa de jabón? Cuando se toca, y esas ideas negativas, obsesivas o muy repetitivas hay que tocarlas, trabajarlas desde todo punto de vista. Si veo que me hacen daño, que no me ayudan a compartir, las elaboraré con el psicólogo y moviendo mi espiritualidad, moviendo ese compromiso que mantengo con la vida, y el compromiso que asumí con mi familia, con la sociedad… Estamos  todos conectados, nuestro ser social no es independiente de nuestro ser individual, pero nos miramos tanto el ombligo que terminamos creyendo que nuestro ser es nada más que la persona que vemos en el espejo, y no nos personalizamos con un espejo, nos personalizamos con los otros; por eso, la vida la hacemos con los otros.
 
Saúl persigue a David desenfrenadamente, y cuando Saúl entra en una cueva para ir al baño, David lo tiene ahí nomás para matarlo pero no lo mata; él sabe que si lo hace se convertirá en lo mismo que Saúl, en su perseguidor. La espiritualidad nos libera, porque la angustia se transmite, y para desactivarla no hay que volver a ser parte de lo mismo.
 
Cuando Saúl advierte que David pudo haberlo matado y no lo hizo, reconoce que David es mejor que él. Uno piensa que se arrepintió, pero no, no basta con dar el primer paso, hay que recorrer todo el camino, uno vive una vida social, pero también psicológica y  espiritual. Para poder cambiar de actitud realmente, Saúl tendría que haber cambiado todas las dimensiones, tendría que haber cambiado su trato con la sociedad, no estar siempre pendiente del qué dirán ni de conquistar a las masas a través de lo que hoy podríamos llamar el clientelismo, y quedar atrapado en los no proyectos, en el no tener nada claro, en el estar permanentemente en la vida desorganizada; hay que cambiar ese estilo de vida que no nos lleva a nada y empezar una vida en serio, a trabajar todas las dimensiones y  encontrar un sentido más profundo de unión con todo lo que nos rodea.
 
Es importante no quedarnos atrapados en esta situación, como le pasó al rey Saúl, con su idea compulsiva de matar a todos los que le hacían sombra: “como ya perdí el reinado, tengo que perseguir a todos los futuros candidatos, tengo que dividir para reinar”; él veía conspiraciones por todos lados, porque así es la obsesión. También existen otro tipo de obsesiones, como la bulimia y la anorexia; hay gente que se obsesiona con el sexo, otros con limpiar. El obsesivo termina arruinando su vida y las relaciones con los demás.


Ultima entrevista al P. Hernán Pérez Etchepare - Parte 1


En diálogo
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Obsesiones y Compulsiones - Parte 1
Autor: Lis Anselmi 
www.elangelenelarbol.blogspot.com
lisanselmi@yahoo.com.ar

TOC - P. Hernán Pérez Etchepare - ROLEsta es la última entrevista realizada al P. Hernán Pérez Etchepare, en ella nos habla sobre las obsesiones y las compulsiones, las explica desde el texto bíblico del AT, Libro de Samuel 1.
Si hablamos de compulsión y obsesión, hay que pensar qué nos pasa con esta sociedad que estamos construyendo, qué nos pasa como personas, cómo vamos incidiendo y cómo nos estamos también, de alguna manera, acomodando y creciendo en esta familia que es la familia humana.
El tema de las obsesiones y la compulsión ha tomado mucho auge, pero siempre existió. En la Biblia, hay un trastorno compulsivo obsesivo en Saúl, que era una persona con muchas responsabilidades. Los trastornos obsesivos compulsivos no distinguen clase social, ni bienestar económico, ni a las personas, por eso, el que padece esta enfermedad, en el pueblo de Israel, de forma notoria, es Saúl, el primer rey de Israel.
Samuel, el gran profeta, le dice a Saúl lo que debe hacer de parte de Dios, el rey no podía hacer lo que quería, sino el bien para su pueblo. Un rey siempre tiene que estar al servicio de su comunidad, pero la comunidad a veces demanda cosas demagógicas. Los gobernantes ven la popularidad de las medidas que van a tomar porque quieren quedar bien con todos, por eso, a menudo, nos vienen angustias del requerimiento social; hay cosas que nos impone la sociedad que no son sanas, y, así, debemos diferir la gratificación para el futuro. Uno madura cuando es capaz de tomar una determinación para el largo plazo, construir, realizar actos de bien, poder proyectarse. Esta sociedad nos infantiliza, nos hace caprichosos, nos va generando toda una capacidad de no poder entender cuál es mi misión en esta tierra, qué puedo yo aportar...
Un cuento relata que había un señor muy ancianito que estaba plantando palmeras, entonces, se le acercó un joven y le preguntó para qué estaba plantando palmeras si ni las iba a ver crecer. El anciano le respondió que él había vivido feliz comiendo esos dátiles que habían plantado otros, y quería que otra gente también fuera feliz. El poder plantar también guarda en sí una felicidad que las personas inmaduras muchas veces no pueden ver.
Las compulsiones se asocian con no poder sacar esas ideas fijas que mantenemos y no podemos hacer lo que queremos; estamos compelidos a determinadas ideas, pensamientos, porque no queremos destrabar esa situación que está en la base de toda situación compulsiva, cosas que nos producen angustia, que no sabemos resolver y respondemos con determinados ritos y acciones.
Saúl no cumple el mandato de Dios, que es bastante fuerte: exterminar a los amalecitas, entregar todo al holocausto. Samuel se enoja con Saúl, y este se vuelve compulsivo.
Del Libro de Samuel 1
“Le llegó entonces a Samuel una palabra de Yavé: 11 «Me pesa de haber dado la realeza a Saúl, porque se apartó de mí y no obedeció mis órdenes». Samuel se sintió muy disgustado por eso y suplicó a Yavé toda la noche. 12 Muy de mañana Samuel salió para encontrarse con Saúl, y le dijeron: «Saúl fue a Carmel para levantar allí un monumento en recuerdo de su victoria, luego partió de allí y bajó a Guilgal». 13 Cuando Samuel llegó donde estaba Saúl, éste le dijo: «Yavé te bendiga, he ejecutado las órdenes de Yavé». 14 Pero Samuel le contestó: «¿Qué ruido es ese que siento de cabras y ovejas? ¿Qué ruido es ese que siento también de bueyes y burros?» 15 Saúl respondió: «Los trajimos de los amalecitas. El pueblo separó lo mejor del ganado menor y del mayor para ofrecerlo en sacrificio a Yavé tu Dios, pero todo lo demás fue condenado al anatema».
16 Entonces Samuel dijo a Saúl: «¡Basta! Voy a comunicarte lo que me dijo Yavé esta noche». Saúl le dijo: «Habla». 17 Samuel le dijo: «¿No te convertiste en jefe de las tribus de Israel? ¿No te consagró Yavé como rey de Israel cuando eras tan poca cosa a tus propios ojos? 18 Yavé te había confiado una misión, te había dicho: Anda, condena al anatema a los amalecitas; harás la guerra a esos pecadores hasta exterminarlos. 19 ¿Por qué no hiciste caso a las palabras de Yavé? ¿Por qué te abalanzaste sobre el botín? ¿Por qué hiciste lo que es malo a los ojos de Yavé?
20 Saúl respondió a Samuel: «Hice caso a la voz de Yavé, hice una expedición por donde Yavé me había mandado. Capturé a Agag, rey de Amalec, y condené a Amalec al anatema. 21 Pero el pueblo separó del botín lo mejor del ganado menor y mayor. Lo excluyó del anatema para ofrecérselo a Yavé tu Dios en sacrificio, en Guilgal». 22 Samuel le contestó: «¿Piensas acaso que a Yavé le gustan más los holocaustos y los sacrificios que la obediencia a su palabra? La obediencia vale más que el sacrificio, y la fidelidad, más que la grasa de los carneros. 23 La rebelión es un pecado tan grave como la brujería; la desobediencia es un crimen tan grave como la idolatría. ¡Ya que rechazaste la palabra de Yavé, Yavé te echa de la realeza!»
24 Saúl dijo a Samuel: «Tuve miedo al pueblo e hice lo que me pedía, por esta razón pequé y desobedecí la orden de Yavé y sus palabras. 25 Ahora, por favor, perdona mi pecado y ven conmigo para que me postre delante de Yavé».”
En este relato, vemos cómo se inicia la obsesión del rey Saúl, tiene miedo, está enfermo de miedo. Con las obsesiones nos pasa que sentimos un peligro, tememos algo, entonces, cualquier cosa nos provoca un asedio, un fuego interior, una persecución, parece que nos van a tirar a un abismo, nos desata todo un engranaje de pánico, que no es el ataque de pánico, sino una angustia interior; entonces, hacemos un determinado rito que nos calma, que es la droga, que nos da esa seguridad que buscamos. Por eso, el rito, la obsesión, es un placebo, que, lentamente, va carcomiendo la convivencia, porque, si estoy todo el día lavándome las manos, si estoy todo el día huyendo de la gente, si estoy todo el día temiendo algo, termino minando la convivencia, si hago compras compulsivas, termino rematando la casa donde vivo. El sexo compulsivo, el juego, termina rifando los recursos de todos, lo que nos hace bien a todos.

Así Saúl rifó la realeza, por miedo al pueblo, por no cumplir su misión, por no hacer bien lo que tenía que hacer, por miedo al otro.

viernes, 1 de febrero de 2013

AICA: Recordarán al padre Etchepare a un año de su partida

Agencia Informativa Católica Argentina
Viernes 1 Feb 2013  |  16:29
Recordarán al padre Etchepare a un año de su partida
Viernes 1 Feb 2013 | 10:34 am


P. Pérez Etchepare ver más
Buenos Aires (AICA): La Confraternidad Argentina Judeo Cristiana (CAJC) recordará al padre Hernán Pérez Etchepare SSP en una misa que se celebrará el próximo domingo 3 de febrero a las 18.15 en la capilla San Roque (Alsina 380). El padre Etchepare falleció a los 47 años, con 26 años de vida paulina y apenas 13 de sacerdocio, en los que realizó su apostolado en los medios de comunicación social y en los encuentros ecuménicos y el diálogo interreligios
La Confraternidad Argentina Judeo Cristiana (CAJC) recordará al padre Hernán Pérez Etchepare SSP en una misa que se celebrará el próximo domingo 3 de febrero a las 18.15 en la capilla San Roque (Alsina 380), dependiente de la basílica de San Francisco de Asís, en la ciudad de Buenos Aires.

El padre Hernán Pérez Etchepare falleció a los 47 años, con 26 años de vida paulina y apenas 13 de sacerdocio, en los que realizó una fructífera labor.

Una reseña del sacerdote
Nacido en Rafaela, Santa Fe, estudió Derecho en la capital provincial, donde conoció a la congregación de las Hijas de San Pablo y le encantó la vocación paulina, sumándose, desde 1986, a la Pía Sociedad de San Pablo, donde comenzó sus estudios eclesiásticos y la formación religiosa.

Estudió en Córdoba y en la Pontificia Universidad Católica de Chile, y fue ordenado sacerdote en Buenos Aires, en 1998.

Era consejero y secretario provincial de la citada congregación y, entre sus actividades, dirigía la revista "La liturgia cotidiana".

Desarrolló su apostolado en los medios de comunicación social, y entre otras responsabilidades era el director de la hojita El Domingo, que se distribuye cada fin de semana en muchas iglesias del país.
Entre sus actividades pastorales se destacaba su trabajo en los encuentros ecuménicos y el diálogo interreligioso, especialmente con el judaísmo. +